Hoy he empezado a rememorar desde cuándo es que no me gustan mis propios cumpleaños. Mirando hacia atrás y, haciendo cálculos, creo que, a mis casi -- años, puedo decir que han sido más los años en los que no he querido recordar ese día que la otra cantidad en los que sí. Supongo que, como todos los niños, debí haber amado mis cumpleaños desde el momento en que empecé a tener uso de razón. Recuerdo a mi padre preguntarme qué sabor de torta quería y, después de mi respuesta —siempre la misma—, dejar de preguntarme y simplemente traer la torta. Ese día supongo que era especial, mis hermanos se portaban medianamente bien y ya. Nunca se hizo una gran cosa, nunca tuve una fiesta siendo niña, mis padres nunca me cantaron un «Cumpleaños feliz». Lo único que se hacía era comprar una torta, hacerme soplar una vela y que cada uno llevara su tajada a su cuarto para comerla. Todo eso cambió radicalmente a los 15 años y, viendo en retrospectiva, pienso que ese debió ser el ave de mal agüero. Un...
Escala de Grises La vida hace tiempo dejó de tener color, La vida es una paleta donde el blanco ya no es blanco, Ni el negro es negro. Ahora todo es una escala de grises, Un blanco ennegrecido, un negro no oscuro No tan fuerte que el amor ya no es amor. El amor fue alguna vez, algo en lo que ella creyó, Algo con lo que soñó, el amor es tal vez Rojo como la sangre, como el color se que abre paso a través de una herida, En el nacimiento o en la carencia de ella frente a la muerte, Si hay un color para la sangre o la vida, ese debe ser el rojo, En una paleta de grises no hay lugar para ese color. La emoción debe ser amarilla, Como lo fueron los rayos del sol que entraron antes por su ventana, Ahora todo lo que ilumina su ventana es un gris, Un invierno en el que vive permanentemente. La emoción como tal, hace mucho tiempo que no la siente, Si alguna vez lo hizo, hoy no es más que un recuerdo. La costumbre es el color más cercano al negro, Ese color que se ab...