jueves, 17 de abril de 2014

"Condenada" ¡Comenta & Comparte!



Hola *-*


En esta ocasión les vengo a cargosear un poco, solo un poco eh;  hace unos días escribí un microrelato, para un concurso en una página de Facebook, Reto a la Imaginación (Creaciones Literarias) pero al terminar este microrelato, quedaron muchas dudas por lo que, algunos amigos me dijeron ¿Tienes que decirme como lo hizo Ana?

Así que, les dejare aquí el Microrelato que escribí  titulado: “Condenada” pero dependerá de ustedes que pueda continuarlo, si recibo 10 o más COMENTARIOS (de diferentes usuarios, obviamente) en esta ENTRADA continuare con el relato, eso sí, no más de 3 ó 4 capítulos. Sin más, les dejo con este relato:



“Condenada”



Había imaginado tantas veces lo que sería volver a verlo, que confundía lo imaginado con lo soñado y a su vez, confundía lo soñado con lo vivido, así que después de todo ¿Paso o no paso?

Era un día de visita en la prisión de mujeres “Santa Carmen del Socorro” las reclusas caminaban en un vaivén decaído y monótono. Como siempre para Ana no había visitas, pero se pasaba el momento mirando las caras nuevas, en esta ocasión hubo una que le llamo la atención.

- Ana – dijo la voz – Ana – volvió a llamar.

Ana quedó petrificada ahí, hacia veintisiete años que estaba en la cárcel, nunca su hermana gemela la había ido a visitar, hasta hoy. Quiso regresar a su celda, pero les estaba prohibido permanecer en cualquier otro lugar que no sea el patio de visita durante esas dos horas.

- Ana – volvió a decir Mireya, con el cabello rubio teñido, era tan hermosa que desencajaba en este lugar, pensó Ana, ese lunar bajo el labio, algunas mujeres la estaban mirando con lujuria – tengo que decirte algo.

Ana y Mireya tomaron asiento en la mesa apartada del recinto, aunque Ana se sentía el blanco de todas las miradas de sus compañeras de celda, incluso de las policías.

- Ana, van dejarte libre, la semana entrante. Por fin.

El día que las puertas de la prisión se abrieron para Ana, ella soñó que su esposo David, la estaría esperando tomado del brazo de su pequeña hija, Lucia; pero no había nadie; siguió caminando hasta que llego al cementerio donde dos lapidas, cubiertas por el polvo y el olvido no dejaban ver los nombres de los que descansaban ahí, Ana se sacó el abrigo y las limpio hasta ver sus hombres.

“David Aristegui, y Lucia Aristegui Vivaldi” 12/03/2000.

“Te amo”, susurró Ana, sentía en su corazón que su esposo y su hija la estaban escuchando, que la estaban contemplando con esos ojos soñadores, justo como aquella tarde, donde una desconocida irrumpió en su casa asesinando a su esposo e hija, Ana había llegado antes que su esposo exhalara su último suspiro. “Te amo Ana, hasta la otra vida” le había dicho él. “No me dejes” había dicho ella. Pero la muerte se lo llevo.

Lo que había pasado después no se sabía a ciencia cierta, si Ana había matado a la intrusa, si había cortado su cuerpo en pedazos y lo había arrojado al mar, o si simplemente le había disparado; al fin y al cabo no importaba, nadie lo sabía, salvo, ella misma.

------------ ¿Fin?-----------



Depende de ustedes.

Si tienes preguntas como  ¿Ana la mato, cómo?

¿Por qué la hermana de Ana, nunca la visito en veintisiete años de encierro? ¿No hace sospecho el hecho que sea hermana gemela?

¿Quién fue esta asesina? ¿Asesina a sueldo, o tenía motivos?

Si quieres descubrirlo, deberás comentar esta entrada, e invitar a tus amigos lectores a que comenten. Si recibo de diez a más comentarios, prometo próximo capítulo, un día después de la meta trazada.


Eso es todo por hoy, duerman tranquilos, Ana está dormida.


Siempre Suya. 

martes, 15 de abril de 2014

Ya no te escribo versos


Ya no te escribo más versos amor…



Extraño escribir versos con esa facilidad,
Extraño esa musa que aunque con el alma rota
Me acompañaba;
Ahora estoy sola y vacía  sin ella, sin ti
Sintiendo lejanos los días en los que ella
Derrochaba en mí, versos llenos de sentimientos.
Sigues estando cerca como antes,
Pero mi corazón está vacío y enmascarado
Y en esta noche fría, tengo que confesarlo
Ya no te escribo más versos amor.


Ahora las tardes pasan como un  viento primaveral,
Y veo como mis versos de antaño
Son como hojas caídas en el otoño,
Y extraño eso, extraño escribirte así.


Quisiera sentir ese amor que sentía antes por ti,
Ese amor que derrochaba mi alma
Escribiendo en el papel
Versos desenfrenados,
Sensibles, furiosos
Cohibidos y discretos.
Pero hoy mi alma es un pozo
Una laguna seca y si es acaso, olvidada,
Extraño tener el alma rota, solo para esta noche
Escribirte y hacerme compañía con mis versos
Solo por esta noche, solo en esta ocasión.


No llueve, mi alma no se entristece
Es invierno y en mi corazón también
Y anhelo no desear una caricia tuya
Que me haga escribir cincuenta líneas
De lo extraordinario que es sentir que me quieres
Y no quiero eso.


Quiero el olvido, que aunque la musa inspiradora
Se va con ella,
No me culpes, pero es mejor, solo a veces
Tener el alma vacía que rota,
Por qué en algún momento sé que ella se colmara
Pero estando rota, la esperanza se ocultara,
Y solo veré el vacío hueco de mi inexistencia
Y los versos lloraran conmigo,
Por eso, que aunque estoy en sequía, la prefiero
Soy tristemente feliz de decir,

Que no te he vuelto a escribir más versos amor.