viernes, 9 de mayo de 2014

Reseña de "Vuelven" de Jason Mott






Hola, en esta ocasión les traigo la reseña del libro que acabo de terminar de leer, y es que estaba muy emocionada por hablarles de el.

Ya había visto la propaganda que le estaban haciendo en la tv a la serie Resurrección,  y había apuntado la fecha de estreno, pues el tema del que trataba me parecía desde ya único. No sabía que en este libro estaba basada la serie que empezó a trasmitirse en Estados Unidos, en marzo de este año. Cuando una amiga me dijo que estaba basado en el libro, instantáneamente dije; Tengo que leerme primero el libro”

Y tengo mucho que decirles...

Antes de empezar les sugiero también leer la Reseña de “Vuelven” de mi amigo Fran, en su blog: Escritura & Lectura, mi pasión ya que juntos empezamos a leer el libro. Ahora sin más… allá vamos.


Datos del libro:
Título original: The returned (2013)
Editorial: Grupo Planeta
Sello: Planeta
Traducción: Mireia Carol Gres
Fecha Publicación: 03/2014
ISBN/ASIN: 9788408125792
Páginas: 378
Cubierta: Tapa blanda con solapas

Sinopsis

Harold y Lucille Hargrave han vivido durante décadas con la pena de haber perdido a su único hijo, Jacob, en un trágico accidente en 1966. 

Ahora, ya entrados en la tercera edad, disfrutan de una vida tranquila. Hasta que un día, un agente gubernamental aparece en su puerta de la mano de Jacob, que sigue teniendo ocho años y el mismo aspecto que tenía el día de su muerte.

A lo largo y ancho del mundo, los muertos están volviendo del más allá.

Nadie sabe cómo ni por qué, o si se trata de un milagro o un anuncio del fin de nuestros días. Ni siquiera Harold y Lucille saben cómo reaccionar ante la vuelta de su hijo, lo que sí saben con certeza es que se trata de Jacob.




Opinión Personal (Sin Spolier) 


No sé cómo empezar a hablar de este libro, ya que para mí resulto de cierta forma, “complicado” con respecto a mis emociones. Si eres de los lectores que se meten en una historia mientras la leen y aunque saben que es una historia totalmente ficticia, no pueden evitar pensar… ¿Y si fuera así, que pasaría? Eres de los míos, pues estuve planteándome todo el tiempo, ¿Qué pasaría si los muertos… regresarían?

La historia se centra en Harold, Lucille Hargrave, y su hijo que ha “Retornado”, la historia los sigue a ellos capitulo a capitulo, sin embargo entre cada capítulo, te cuenta la historia de un regresado al azar, podríamos decirlo así, ya que algunas de las historias de los regresados, no tienen relación con los protagonistas, pero no por eso, dejaban de ser interesantes o menos importantes, todo lo contrario, amaba leer esas pequeñas historias entre capítulos, porque era echar un ojo a como lo estaban llevando los regresados, en diferentes países o ciudades, era echar un vistazo a lo que pensaban y como se sentían al hecho de ser eso mismo “Regresados”



Entre esas historias que se iban desprendiendo de la historia principal de la familia Hargrave, hubo una historia que se quedó atrapado como un grito de mi corazón. Ella se llamaba Tatiana. Si quieran saber su historia, tienen que leer el libro.

En fin, continuamos, como decía, la historia sigue a esta familia de ancianos que están haciéndole cara a la vida, con este hijo que ha regresado, pero también está la historia del pastor Robert Peters, que viene hacer como el guía espiritual de Arcadia, que es donde se desarrolla esta inesperada historia. El también por su parte juega un papel, que aunque no trascendental, corrobora a que las emociones del lector estén a flor de piel.


De los personajes puedo decir que he amado a Jacob, sí, a ese niño de ocho años que despertó de la muerte. Lo he amado, no sé si es   sano decir eso, pero así fue, me encariñe desde el momento en que apareció en la historia, es un niño tan tierno, un niño que hace chistes todo el tiempo, un niño que, no merecía esa trágica muerte a sus cortos ocho años de edad, pero la vida no es justa y tampoco en las historias.

Lucille Hargrave, se llevó todo mi respeto y admiración, narraría con detalles los objetos de mi admiración hacia ella, pero creo que eso sería echarles spoiler, y evitare hacer aquello. Sin embargo puedo decir que, me sentí identificada con ella, a pesar de que ella tenía 73 años, tenía el corazón tan cálido, jovial, y bondadoso. Su esposo Harold, en numerosas ocasiones me hizo reír y creo que en parte él fue él que mejor sentido común tenía en toda la historia.

Tengo que decir esto, a esta alturas, Vuelven, no es una historia depresiva, claro que no, eso no quiere decir que no te dejara con un vacío en el pecho (eso me paso a mí) pero tengo que subrayar lo siguiente, Vuelven tiene humor, vas a tener momentos, en los que te vas a reír,  momentos en los que sin darte cuenta, vas a estar con el corazón en la boca, y vas a sonreír sin saber  cómo llego esa sonrisa a tus labios. Considero en eso, que el escrito es un genio. Me encanto poder reír intercaladamente mientras lo leía.

Hay unos personajes que quiero resaltar, Martin Bellamy es uno de ellos, Elizabeth Pinch. La familia Wilson, y dos personajes más que no mencionare por el solo hecho de que si los menciono les spoliare, esos dos hombres se llevaron mi odio acérrimo, de hecho los culpo de las muertes que más me dolieron a lo largo de la historia.

Vuelven, tiene que ver mucho, con los vivos, con los muertos, con los que regresan y con los sentimientos.

En los días que me tomo leer el libro, que fueron tres, pensaba el momento en que me sentaría frente a mi computador y redactaría la reseña, no sabía cómo iba a explicar el punto adicional que me dejó entrever la historia, y no sabía cómo hacerlo, de hecho, hasta llegar a la última hoja y leer la nota del autor.


Les pido que al terminar de leer libro, lean esa nota del autor, les cerrara las heridas del corazón, creo que este libro me toco de una forma distinta, tal vez sea el hecho de que hace poco perdí un amigo muy querido, la muerte me lo arrebato y aun no entiendo por qué y es posible que nunca lo entienda. Así, de ese modo, me planteaba estos días, que frente tomaría yo, si los muertos se levantaría de sus tumbas. ¿En cuál de los bandos estaría yo? Siempre lo supe. Ahora más que nunca lo sé. ¿Qué bando tomarías tú? ¿Los considerarías humanos? ¿O los mirarías como anormales? ¿Como si nunca debieron volver?

Perdón, me desvié del tema principal, volvamos  a la historia, mientras la historia trascurría hubo una pregunta que me hacía frecuentemente, si los muertos regresaban ¿Qué quedaban en sus tumbas? ¿Vacías o  quedaba el cuerpo? Todo el libro me fui preguntado eso, y he decir que no sé si respondió mi pregunta, bueno, espero podamos dialogar sobre eso en el futuro, por lo que les recomiendo encarecidamente leer esta novela.

Para terminar, si te gustan las historias, esas donde pasan cosas sobrenaturales,  misterios que exigen respuestas, este es tu libro, es de lectura ágil y veloz, lo empiezas y lo terminas, y el final, es… no sé cómo calificarlo, es cerrado, sí, pero te deja un no sé qué en el corazón, no hace menos de una hora que lo termine, necesito urgentemente una taza de té, y hablar con un psiquiatra para lectores, tal vez, sí, urgentemente creo…

En fin, se los recomiendo muchísimo, y como ya es costumbre, les dejo mi frase favorita, en esta ocasión es un diálogo.




Si quieres hacerte con el libro en formato pobre, es decir en PDF ó EPUB, envía un mensaje a mi página de Facebook, Escrito para Ti y te lo enviare instantáneamente. 


Dejo aquí, el tráiler oficial de la serie televisiva, que empezara a estrenarse en Latinoamérica el 20 de mayo.




¿Qué les pareció? ¿Les llama la atención? ¿Lo quieren leer?

Déjenme su opinión en los comentarios J

miércoles, 7 de mayo de 2014

Condenada "Capítulo 02" ¿Quieres saber la verdad? Ven, tomemos un café.


“Condenada”


"Capítulo 02" ¿Quieres saber la verdad? Ven, tomemos un café.






Edgar Hinostroza



Es de noche cuando reposo mi cabeza en la almohada y cierro los ojos, lo único que veo es la mirada de Ana Vivaldi, y revivo lo sucedido esa mañana.

La estaba siguiendo a una distancia prudente, estaba seguro que ella no reparaba en mi presencia, sin embargo lo hizo, y me miro de frente, casi con cierta autoridad que no he visto en muchas personas.

- ¿Me estas siguiendo? – el timbre de su voz era igual al de su hermana, pero el de ella estaba más oxidado, no sé explicarlo correctamente con mis palabras, pero se sentía como si ella hablara a lo distante.

   - No precisamente – respondí – soy el detective Hinostroza, del departamento de Casos No Cerrados – ella entorno los ojos, como si estuviera esperando que fuera yo, y aunque esa idea juega con mi mente, casi quiero creer que vi un brillo en sus ojos marrones –

           -     ¿Qué es lo que quiere?

        -   Hablar con usted señora Vivaldi, sobre Cinthia Berrocal y lo sucedido aquel día de su desaparición.

          - Aristegui – dice ella, firmemente -  Señora Aristegui, por favor. Soy viuda - No me divorcie de mi difunto esposo, por lo que considero que mi apellido es Aristegui aún.

       -  Comprendo – digo - Me gustaría hacerle unas preguntas.


        - Estuve en prisión, me hicieron muchas preguntas, ahora estoy libre, no tengo por qué contestarle nada.

      - Lo sé,  sin embargo, hay detalles que no se han esclarecidos aun. Si no la incomodo en este momento, podríamos ir a la…

     -  ¡No! – su negativa es tan tajante, que los vellos de mis brazos se erizan – a la comisaria, no, no quiero… - su voz tiembla… - un café.

Antes de responder, por una alguna razón, trago saliva. Estoy nervioso, Ana Vivaldi irradia un aura negra, no es que yo crea mucho en cosas de auras y lo demás, pero hay algo que la envuelve, como un halo negro.




Mireya Vivaldi





La primera vez que vi a David Aristegui, él me beso, y yo le di un revés que le deje la cara marcada por todo un día, sino más.

Lo recuerdo perfectamente, fue hace 29 años. No más, no menos, en este entonces teníamos 16 años. La verdad es que Ana y yo, hemos sido muy buenas amigas durante toda nuestra niñez y adolescencia, tal vez no éramos tan intimas, pero si lo suficiente como para salvarnos el pellejo la una  a la otra en más de una ocasión.

Aquel verano, Ana desaprobó matemáticas en el fin de curso, mi padre la castigo con no dejarla vacacionar en la casa de mis tíos, que tenían una residencia en la playa. Yo amo el sol, la arena, nadar, así que aunque Ana se quedaría en casa a recibir clases de tutoría, con un chico universitario, que era el primo, del amigo del vecino de un compañero de trabajo de papá- no me hacía ilusión para nada, quedarme en casa  el verano solo para acompañar a Ana.

Iba a pasar dos meses de playa y sol, sino hubiera sido por aquel terremoto que sacudió al vecino país y trajo alerta de tsunami, y mis tíos, ya no me dejaban salir a la playa para nada, prácticamente estaba encerrada, así que decidí volver a casa, a pasar las últimas tres semanas de mis vacaciones ayudando a Ana en matemáticas o lo que sea, que más daba.

Así que esa tarde, llegue a casa sin dar aviso y es que tampoco había a quien avisar, papá pasaba todo el día en el trabajo y mi madre se fue con otro y nos dejó con papá, cuando teníamos cuatro años. Yo estaba buscando la llave, sabía que Ana siempre guardaba una debajo de las macetas, o debajo de algo que estuviera cerca de la puerta, yo había olvidado mi llave, mientras la buscaba, alguien me toco el hombro y cuando me voltee unos labios fueron a impactarse con los míos.

Así conocí a David, nada menos que así. A los pocos minutos Ana llego en bicicleta, y David estaba tan sonrojado que no pudo formular una disculpa formal, se trababa, sin dejar de decir “Dios Mío, son tan parecidas, no las puedo distinguir” luego de aquello, Ana me llevo al cuarto y me pidió que no dijera a papá que ella había empezado a salir con su tutor de matemáticas de 21 años de edad.

Fui cómplice de su romance, los dos años que siguieron, cuando Ana cumplió dieciocho, ella quería casarse, y David estaba más que contento. Mi padre objeto una que otra cosa, pero al fin y al cabo, poco le importamos, además estaba el hecho que el padre de David, era hermano de la chica con la que mi padre tenía aventura, así que, él decidió no decir nada y sonreír.

Y sonreímos mucho, ese día. Todo era perfecto, todo era color de rosa. Claro que Ana y yo, de vez en cuando intercambiábamos roles, tal vez esa fue la primera causa que motivo al karma, a que yo conozca esa noche de invierno  a Cinthia Berrocal, pero me estoy adelantando, no te estoy dando los detalles completos. Como decía, Ana y yo, de vez en cuando  nos hacíamos pasar la una por la otra, en el trabajo, en la universidad, en una reunión de amigos, en algún u otro cumpleaños, cosas menores, una vez estuve haciéndome pasar por Ana en su trabajo y llego David y me dio un beso, aunque quise abofetearlo otra vez, tuve que detenerme, estaba haciéndome pasar por Ana, y no creí que sería bueno darle un bofetón por besarme, a mi “supuesto esposo” con él que me había acabado de casar un mes atrás. Muy sospechoso, no dable de hacer en frente de 25 personas, en un supermercado. Quisiera decir que esa vez fue la última que David me beso, pero mentiría, pero estoy aquí para decir la verdad, toda la verdad, así que eso hare, no voy a mentir, David me beso otras veces más, pero en todas ellas, yo fingía ser Ana, una vez hizo algo más que un beso, pobre hombre, lo traumatice, esa vez lo noto, desde aquella vez, él siempre sospecho incluso de Ana. Claro que fue ella la que me lo dijo luego “David, me hace preguntas cada vez que estamos en la alcoba” como si no creyera que soy yo.

Pobre hombre, David era un buen tipo, un buen esposo, buen padre, buen cuñado, si  Cinthia Berrocal está muerta, se lo merece la muy maldita.






Ana Vivaldi




Ese detective, me recordó a David, no sé en qué pensé, tal vez fue la añoranza de mis pesadillas en la que siempre esta David, y en las que últimamente se me está escapando, ya no lo estoy soñando y eso me asusta, quiero tenerlo al menos en mis pesadillas. Ese hombre, tembló cuando me hablo, casi tartamudeaba, así que cuando él me dijo “¿Podemos volver a hablar otra vez? Tengo más preguntas que hacerte.”

Yo dije. “Está bien” sin importar que lo único que él quiere es la verdad. Já, la verdad, justo lo único que no estoy dispuesta a darle.
 
Durante veintisiete años he callado toda la verdad, una verdad que no me pertenece del todo, no sé si sea hora de sacarla a relucir. Me fueron arrebatados mi esposo y mi hija y a cambio tome el destino de la que me arrebato mi razón de vivir. Yo pienso que es un pago justo. Sin embargo sé que ese detective no me dejara tranquila, no por ahora, no cuando estúpidamente lo invite a salir.

Hace años que no me han besado, que ahora en la soledad de este cuarto de hotel, tengo que esforzarme por quitar de mi mente al detective Hinoztroza cubriéndome de besos.


Es de madrugada, Mireya debe haber llegado a casa, y al no encontrarme ahí, debe estar buscándome preocupada, no me importa, por este instante quiero que sufra ella un poco. Una justa retribución. Poco falta, lo sé, poco falta para que todo salga a la luz.





***


Nota de la autora: Gracias por estar pendientes de esta humilde historia. Les informo que ya hemos llegado a la mitad de la misma. En el próximo capítulo iremos todos a parar a los recuerdos de Mireya Vivaldi (será un capítulo del pasado) especialmente de ese negro día, donde sucedieron los hechos que tanto amargan la vida de Ana. Sin embargo lo haremos desde los ojos de Mireya, y no sé ustedes, pero siento que a ella, le falta uno que otro tornillo, en fin, tendrás ustedes que sacar sus propias conclusiones.

Próximo Capítulo: en cuanto se llegue a CINCO comentarios en esta entrada, y no Raquel, no puedes comentar dos veces en la misma entrada y contar eso como un comentario valido. (Jajaja, te quiero amiga)

Gracias a cada uno de los que comentan estas entradas esperando saber más, me emociona saber que les interesa lo que escribo. Thanks.