viernes, 11 de julio de 2014

"Una corta Historia de amor"





Era un pleno de día de verano, y él había ido a la playa  a surfear con unos amigos no había esperado encontrarla, pero ahí estaba ella conversando alegremente con otro, un chico alto, de bíceps bien definidos, paso por su lado, y ella le vio, le saludo con la mirada, pero no le dijo más nada.

“Serán solo amigos”, pensó, una y otra vez, pero no sacaba de su mente la mirada de ella, tan relajada, tan llena de brillo, como la primera vez que la vio, con la diferencia que ahora ella mirada a otro así y ya no a él.

Tuvo miedo de haber echado a perder todo y si así era, ya no había remedio. Era seguro que ninguno fue el primer amor del otro, pero habían sido algo, y ahora eran más que unos conocidos que se saludaban cuando se encontraban en la calle; ella había marcado su vida de una forma que no poda explicarse, siendo casi nada, había abarcado casi su todo, y ahora se sentía un poco vacío sin ella, sin su sonrisa, sus ojos azules examinándole el alma. La extraño.

Pero tenía que olvidarla, ella no había sido más que el amor de unos días, las ilusiones dignas de ser vividas, pero era solo eso, tenía que seguir con su vida, tal vez en el camino más adelante encontraría alguien y si no lo hacía, no importaba, tenía el mar y sus olas, y una tabla de surf para abrigarse las penas.

Estaba decidido a olvidarla, pero entonces quiso dejar constancia de que ella había existido en su vida, no tan fugaz como una estrella, pero con la suficiente fuerza como para querer hacerle cumplir todos sus sueños, pero el sueño había terminado y había sido uno hermoso, pero como no duradero se había extinguido, era hora de aceptarlo y continuar, era hora de pasar la página ya. Y por eso le escribió.



¿Cómo estás?

A puesto que has estado esperando esto, este momento, lo juro, casi puedo verte leyendo esto, querida mía. Como me echas de menos, pero te resistes. Siempre has sido la más fuerte de nosotros dos, ¿Por qué tus reacciones ahora aun me sorprenden?, supongo que, siempre has tenido esa facultad, la habilidad de explorar mis miedos, mis sueños,  mis dudas y desnudarme el alma, querida mía, siempre has sido tan hábil.

Pero ahora ya no somos más dos, casi puedo jurar, que piensas en mi tanto como antes, pero te limitas, me pregunto, si cuando pasas por mi calle con tu bicicleta, no te detienes un momento a ver si consigues verme por mi ventana, a veces lo creo, solo a veces me permito tener esperanzas para contigo.

Hoy he mirado mis bolsillos y me he dado cuenta que no tengo ninguna promesa tuya ¿Es que nunca me hiciste una? Que ingenuo fui todo este tiempo, prometiéndote tantas cosas, promesas que aunque en su momento no dude en cumplirlas, hoy solo parecen rocas en mi playa.

Tú eres hermosa, ¿Cómo no iba enamorarte de ti?, aquella noche en el parque ¿Dime como habría podido protegerme de tus encantos? Sabes bien que es imposible, así que ahí estaba yo, como un tonto cayendo en la trampa, enamorándome de la miel que derramabas con cada palabra que salía de tu boca. Y como vez, no tuve alternativa.

Pero hoy tengo alternativa, hoy estoy decidiendo que aunque sigamos viviendo en el mismo barrio, lo nuestro (sí, mira que iluso soy, aun digo lo nuestro) se acabó, solo seremos los buenos vecinos que pudimos haber sido, pero no lo fuimos, ahora lo seremos. Espero estés contenta con eso.

¿Y cómo terminamos entonces? Nunca fuimos nada, y sin embargo teníamos algo, ¿Cómo le ponemos fin a esto? No espero que respondas, seguro y no tienes ni idea, igual que yo, tal vez un “Hasta mañana” este bien para nosotros dos.

Cuídate.

Postada: Sin resentimientos ¿Por qué no ser unos buenos vecinos?  Vamos, creo que tú y yo, podemos eso.

Atte.
El surfista.




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